domingo, 29 de julio de 2007

Nosotros

Como es de suponer que no todos nuestros lectores conozcan las vicisitudes vividas por los trabajadores responsables de este blog con el Ilustrísimo, les explicaremos someramente que nuestra conmovedora historia viene a cuento de un proceso de funcionarización celebrado el año pasado en Mazarrón; este proceso, previsto en Convenio Colectivo de trabajadores del Ayuntamiento y sus Organismos Autónomos afectó a tropecientas personas lo menos, y de él se nos excluyó a tres gatos pelados con el argumento de que no éramos personal municipal. Tras esta exclusión, y tras hacer uso infructuoso de otros medios legales a nuestro alcance para defender nuestro derecho a participar en el citado proceso, nos vimos obligados a recurrir a los tribunales.


El día del Juicio

En la mañana del pasado viernes 13 de julio atronaron para nosotros, empleados U.P. –Sección Pringados- las trompetas de un Juicio que aun está por ver si será el último. La celebración del evento nos pilló desprevenidos a víctimas y verdugos, pues todos contábamos con que el Juez esperaría disponer de todo el expediente del proceso de funcionarización que solicitó al Muy Ilustrísimo, cosa que hasta la fecha aún no ha ocurrido. Y es que el proceso en cuestión despide un denso tufillo a cloaca que no interesa ventilar en el marco respetable de un juzgado; aparte de esto, el Muy Ilustrísimo confía en retrasar la vista hasta que a las ranas les crezca el pelo y así ganar tiempo para el trenzado de la soga que planean tarde o temprano anudarnos al cuello.

Para quien no lo conozca el edificio del Palacio de Justicia de Murcia es una gran mole de hormigón y cristal ubicada a las afueras de la ciudad, próxima al centro comercial Eroski. Durante un rato anduvimos perdidos por sus pasillos hasta que dispusimos de la inestimable ayuda de Joaquín Dólera que pasaba por allí y que, para quien no lo recuerde, fue en tiempos diputado regional de Izquierda Unida. Nuestro amigo Joaquín nos señaló el lugar y fue testigo de excepción de nuestro caso. Es lo que tiene estar metido en estos berenjenales, que si bien uno se harta de lidiar con gente con la que no hubieras querido tropezarte en tu vida, también conoces a individuos interesantes. Cuando partamos al exilio recordaremos a todos ellos con agradecimiento y afecto.


La Sala Nº5

La penumbra de la sala… el negro de raso de las togas… recrea una puesta en escena impecable como final de una etapa.

Cuando entramos la vista ya había comenzado. Nuestra abogada, Dorleta Cutillas Ferrer, descargaba con vehemencia su artillería pesada mientras aventaba al aire su documentación. Como contraste, sentado frente a ella, el abogado del Muy Ilustrísimo, sin duda el más afectado por el no retraso del Juicio, como testimoniaba su carencia de papeles sobre la mesa; claro que el letrado de la contraparte no traicionó nuestras expectativas. Los actos y palabras de quienes se han dedicado a maquinar en nuestra contra desde diversos frentes resultan a estas alturas tan previsibles que hasta en los capítulos más descorazonadores no logramos evitar deshacernos en un bostezo o distraer nuestra mente hacia más allá de las circunstancias presentes. Como ejemplo, en ese instante, alguno nos dimos en rememorar los comienzos de esta interminable aventura en la que andamos embarcados, el abundante trasiego de escritos que entrando por registro municipal han acabado por formar parte del expediente de la funcionarización; entre estos se encuentra ¿cómo no?, el de una vecina de Mazarrón que se dirigió al que fuera entonces Secretario Accidental del Muy Ilustrísimo Cristóbal Moya y al Alcalde de Mazarrón en estos términos:


“… manifiesto mi gratitud a los Sres. Alcalde y Secretario Accidental por no haberme excluido del proceso de funcionarización por la causa de exclusión 4…”

La causa número 4, esto es: “No ser personal laboral fijo del Ayuntamiento de Mazarrón o indefinidos con más de dos años de prestación de servicios”


La vecina en cuestión no trabajaba en la administración, lo que no impidió que al presentar las instancias para participar en el proceso no se le aplicara el código con el que a nosotros se nos propinó la patada. Cuando presentamos por ventanilla de la administración un escrito en el que rogamos al secretario del Muy Ilustrísimo se solventase lo que consideramos un Agravio Comparativo, recibimos por toda respuesta una callada tipificada como Silencio Administrativo.


A vueltas con el estatut

Entonces algo vino a despertarnos de la modorra provocada por la letanía del letrado del Muy Ilustrísimo; una palabra que, desde el fondo de nuestra adormilada conciencia emergía del pasado como una pesadilla: estatutos. Sí, ante la urgencia por agarrarse a un fundamento con el que acometer dignamente la misión encomendada por los que le pagaban, el susodicho se aferró al clavo ardiendo de un hipotético informe del que fuera secretario accidental del Ayuntamiento Cristóbal Moya López; según la contraparte el secretario argumentaba en éste nuestra exclusión en base a los Estatutos del Patronato de la Universidad Popular, en concreto el artículo nº 25 e que reza así:


“El personal contratado por el Patronato no tiene derecho a adquirir la condición de funcionario municipal, sin perjuicio de reconocerle el tiempo de servicios a la U.P.M. a los efectos pertinentes”

Lo cierto es que el Secretario jamás ha redactado un informe basado en tan exótico artículo; hay cuestiones que no son educadas ni decentes remitirlas según en qué sitios, y aunque tengamos de sobra que reprocharle al señor Cristóbal, jamás mostró tal servilismo hacia el Poder hasta el punto de ponerse en evidencia defendiendo en un informe oficial un párrafo que se da de bruces con los derechos constitucionales básicos. Esperemos que las falsedades vertidas en la sala por la contraparte, así como la negativa del Ilustrísimo a soltar toda la documentación del expediente, sean algo a valorar por parte del Juez a la hora de dictar sentencia.


“…y para más abundancia…”


…se remitió el letrado del Muy Ilustrísimo a otro informe del antiguo Secretario Accidental que sí nos consta existe realmente; en él Cristóbal Moya López dice lo siguiente:


“…se informa por parte del negociado municipal de personal que las personas arriba relacionadas (los empleados UP) no aparecen en la plantilla de personal de este ayuntamiento, si bien los mismos han manifestado lo contrario en sus instancias”


La historia de ese curioso documento del Negociado de Personal es sorprendente; nos costó dios y ayuda el que los empleados de dicho Negociado nos lo mostrasen cuando le pedimos echarle un vistazo, ya que mientras éstos, seguramente recibiendo órdenes de “arriba”, nos contestaban que para ello debíamos solicitar permiso al Secretario, el señor Cristóbal insistía a su vez en que el permiso debía partir del Concejal de Personal Miguel Ballesta; en definitiva, lo que venían a decirnos unos y otros es que no se presuponía en nosotros, en calidad de delegados sindicales que éramos del Ilustrísimo, ningún derecho a disponer de un informe si ese alguien a quien debíamos solicitar permiso no le salía de la entrepierna dárnoslo. En otra ocasión (más rocambolesca, si cabe) se nos contestó que para ver el dichoso documento debíamos registrar una petición a los Servicios Jurídicos del Ayuntamiento, es decir: a una empresa privada.


A propósito de este informe, firmado por el Concejal de Personal, decir que está fechado a día 5 de abril de 2006, mientras que el del secretario lo está a fecha de 5 de marzo del mismo año; es decir; el secretario justifica nuestra exclusión en el proceso de funcionarización en un informe redactado a fecha posterior (sic) Cuando nuestra abogada Dorleta comentó en la vista este interesante y significativo detalle el letrado del Ilustrísimo no supo sino negar que ello no era posible.

Adjuntamos fotografía de ambos documentos:



Acabada la vista nos dirigimos al pueblo en espera de la sentencia del Juez. En un trecho de la carretera, próximos ya a Mazarrón, pasamos por al lado de una valla publicitaria desde la que el Alcalde Francisco Blaya nos recibió con una sonrisa que nos heló la sangre. Penetrábamos en sus dominios.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Os felicito por este blog. teneis razón, no vale con criticar en la calle y el bar, hay que hablar de toda la corrupción que hay con claridad, como aquí