Pero antes de comenzar con nuestra exposición remitirnos a un comentario recibido el 14 de marzo a las 15:31 h al artículo Chapuzas e improvisaciones:
“dice un comentario que los sindicatos del Aytmo qué dicen. Estoy de acuerdo con el, ya no está la ardilla, o el seudo. Ahora han entrado csif-ugt, como buque insignia de los funcionarios, pero éstos están en NS/NC, no se les ve opinar a la masiva contratación de trabajadores, así que algo que tendrán que decir los estamentos sindicales del Ayto.”
Y no solamente sobre la masiva contratación de trabajadores, que respondería a un debate político antes que sindical: la necesidad o no de disponer de un determinado número de empleados sobre las necesidades reales de la administración local y a su capacidad económica para soportar a medio y largo plazo el coste de las nóminas del personal municipal. La gravedad del silencio de los sindicatos lo es sobre todo en cuanto a la forma en cómo se llevan a cabo esas contrataciones, desde la publicación de las bases de los concursos oposiciones a la publicidad que se hacen de éstas, así como a la impasibilidad ante ciertos errores técnicos que hemos dado a conocer en este medio.
Pero disentimos en cuanto a lo de que “ya no está la ardilla, o el seudo”. Conforme a la terminología clásica marxista (y no la de Groucho) aplicada a esta cuestión, tenemos por un lado la superestructura de los formalismos democráticos en el seno del Ilustrísimo (las Elecciones Sindicales), y por el otro la estructura, esas... como fuerzas ciegas o placas tectónicas que son las que, paralelas a la voluntad expresada en las urnas por el grueso actual de trabajadores del Ilustrísimo, condicionan gradualmente (en tres grandes "asaltos", que es como vamos a llamarlos) la fisonomía humana y política del Ilustrísimo sentando las condiciones futuras para la creación de un electorado sindical que desbordará al actual.
PRIMER ASALTO: Comité de Empresa
¡Esta es nuestra chica!
El SIME tiene hoy, con el apoyo inestimable de CC.OO. el control absoluto de este órgano, queremos decir el control oficial; el control a secas ya lo tenía de antes de las elecciones gracias en parte a la corriente de transfugismo que afectara a militantes de los sindicatos UGT y CC.OO. en la pasada legislatura. El transfugismo consiste (lo recordaremos de nuevo) en que una persona se convierte en delegado o representante de los trabajadores por una determinada lista (nadie se presenta a unas elecciones por sí mismo), y después la abandona sin devolver su acreditación para que otro dentro del sindicato le sustituya, puesto que prefiere utilizarla, como si de algo particular se tratase, para dar el bote a otro sindicato en calidad igualmente de representante al que refuerza con su presencia. Una grave falla legal en el sistema que puede limitar sobremanera, como se comprenderá, la voluntad de las urnas.
Pero volviendo a lo que hoy nos interesa:
El Comité de Empresa tiene, entre otros cometidos, el de vigilar el cumplimiento de las normas vigentes en materia laboral y de contrataciones. El Comité estos últimos años en manos del SIME ha sido el paraguas bajo el que el Negociado de Personal de Miguel Ballesta ha contratado a una cantidad ingente de personal “de obra determinada” cuyo tiempo de trabajo se ha perpetuado más allá de lo legal permisible.
SEGUNDO ASALTO: Junta de Personal
Las elecciones sindicales dieron el poder en el ámbito del funcionariado a CSIF y UGT
Ahora bien: estos últimos años hemos asistido a un proceso imparable de oposiciones para funcionarizaciones realizados con arreglo a:
a)Bases repletas de irregularidades: baremo que otorgaba unas puntuaciones excesivas y no ajustadas a la ley al tiempo de servicio trabajado en
TERCER ASALTO: Las llaves del cielo
"No basta que la mujer del césar sea honesta; tiene también que parecerlo", dice el proverbio; lo que no ha impedido que la Alcaldía se haya decantado en la actualidad por seleccionar para miembros de los tribunales, entre otros, a nuevos funcionarios surgidos de estos procesos tan peculiares y recientes de los que hemos hablado (del entorno popular y simero o ambos inclusive, por ejemplo, y aun partícipe de mesas en pasadas campañas electorales). De este modo tenemos que alguien que la semana pasada era una empleada laboral en





