sábado, 17 de enero de 2009

Respuesta a un anónimo...


... enviado al foro del artículo ZP -donde Cristo perdió el gorro- el 15 de Enero a las 17:54 h- (y suponemos también que a otros comentarios que originó) por David Fernández Sánchez en relación con sus posibilidades electorales como número uno de Izquierda Unida. Aunque el comentario fue remitido a ese mismo foro nos hemos tomado la libertad de publicarla en sección de artículos para enfocar hacia el otro lado de la trinchera política y dar cuenta de su existencia.


Las posibilidades de que yo sea alcalde solo pasan porque Izquierda Unida de Mazarrón gane las elecciones municipales o sea la lista más votada, y eso solo se podría dar en estos seis supuestos:

1-Que los votantes del PSOE, del PP, del PAREMA, los que vendieron sus votos al PADE y los del PIM se empadronen en otro municipio.

2-Que el PSOE y el PP se integren en las filas de Izquierda Unida de Mazarrón.

3-Que los votantes de Izquierda Unida de Mazarrón nos dediquemos a procrear como conejos y dentro de 18 años seamos la mayoría de la población. Incluso en este supuesto siembre cabria la posibilidad de que nuestros vástagos se pasaran al PSOE.

4-Que Mazarrón la repoblemos con todos los militantes de IU en Murcia. Aún en este caso no sería seguro que reuniéramos más de 5.000 personas.

5-Que nadie se quisiera presentar a las próximas elecciones municipales en el municipio de Mazarrón. Aún así no seria seguro que lograra la alcaldía ya que debería superar el 5 % de los votos.

6-Que Carmen Sevilla se presentara de número uno por las listas de Izquierda Unida de Mazarrón y que luego renunciara a favor del número dos que supuestamente sería yo , de lo cual no estoy seguro de ello, ya que siendo número uno Carmen Sevilla el número dos podría ser Manolo Escobar.

Fuera de bromas, soy totalmente consciente de la dimensión que representamos Izquierda Unida, y ese es nuestro rol y el papel que debemos desempeñar en la sociedad. Pero lo importante no siempre es ser el que más, el que más corre, el que más dinero gana o el que más votos saca. Lo realmente importante es el significado que le das a aquello que realizas en la vida, el de sentirte orgulloso de ello, y sobre todo el de ser coherente con unos principios ideológicos y éticos, que rompen el viejo tópico de que “todos son iguales”. La sociedad de Mazarrón es como una gran máquina que tiene muchas averías y problemas, y los políticos somos quienes debemos diagnosticar esos problemas y ofrecer las herramientas que puedan solventar esas anomalías. El pueblo de Mazarrón decidió hace dos años que quienes ofrecían mejores soluciones a los problemas de los mazarroneros era Francisco Blaya, y también decidieron casi por unanimidad que Izquierda Unida, que David Fernández Sánchez era el menos apropiado para solucionar esos problemas. Esa es la realidad, y aunque obviamente no puedo estar de acuerdo con ese veredicto, aunque lo respeto, tengo el convencimiento de que la mayoría siempre tiene razón, lo contrario nos lleva al despotismo, la tiranía, la oligarquía y la dictadura.

El problema es que la democracia se pervierte y los mandatos se convierten en dictaduras cuatroanuales, olvidándose de la opinión de aquellos que los eligieron un buen día de Primavera. Si yo consiguiera que por lo menos el Pueblo de Mazarrón fuera capaz de expresar su opinión crítica y que supusiera un contrapeso a esa gran mayoría apática que ve la política como un partido de fútbol, si al menos consiguiera lograr eso me sentiría mas que satisfecho con mi paso por la política, y que la sociedad civil obligara a los políticos a que la participación ciudadana no solo sea un mero propósito sino que sea una realidad y que nuestros gobernantes, sea quienes sean, sepan que el ganar unas elecciones no es un cheque en blanco que les da permiso para gobernar un municipio como si fuera su cortijo.

Respecto del eterno asunto de si IU y el PSOE deberían de compartir listas, la pelota siempre ha estado en el tejado del PSOE. El problema es que el PSOE no quiere una coalición, como sería la única opción, quiere que IU se integre dentro de él como una corriente política. En las generales del 2000 ya tuvimos una amarga experiencia en ese sentido y el PSOE que dirigía por aquel tiempo Joaquín Almunia, nos dejó “colgados de la brocha” después de haberse comprometido a conformar listas únicas.

Desde que el 15 de Junio de 1989 voté por primera vez siempre he tenido claro el sentido de mi voto. PSOE e IU son dos partidos parecidos pero totalmente diferentes. La diferencia es que uno tiene posibilidad de gobernar y el otro solo puede aspirar a la oposición en la gran mayoría de los gobiernos. Uno plantea unos principios ideológicos y luego en la realidad actúa de manera diferente, y el otro, desprovisto de cualquier responsabilidad de gobernar intenta ser coherente con lo que predica.

Considero que la posibilidad de hacer algo por tus vecinos y contribuir en solucionar sus problemas es algo que a cualquier persona con un poco de conciencia social le haría sentirse más que satisfecho. En IU hay muchísima gente que piensa de esta forma, y sin duda alguna también en el PP y en el PSOE, el problema es que mientras la estructura orgánica de IU permite a sus militantes y cargos públicos actuar con total libertad, tanto el PP como el PSOE constituyen un apéndice mas de distintos intereses económicos, lo cual los convierte únicamente en gestores de los intereses de un pequeño y privilegiado grupo de personas influyentes.

Lo importante no es cambiar a Paco Blaya, lo importante es transformar la alcaldía y los partidos políticos en instrumentos a favor del interés general de TODOS los mazarroneros, y ya que no podemos confiar en su “buena voluntad” por lo menos que la ciudadanía tenga capacidad para participar en las decisiones que les afectan.

Salud y no os olvidéis de que me vuelvo a presentar en el 2011. Principio del formulario

13 comentarios:

Cristina Navarro dijo...

"Lo realmente importante es el significado que le das a aquello que realizas en la vida, el de sentirte orgulloso de ello, y sobre todo el de ser coherente con unos principios ideológicos y éticos, que rompen el viejo tópico de que “todos son iguales”."

Te aplaudo por esa frase.

Te mereces todo mi respeto y ojala todos los cargos politicos sintiesen como tu el ejercicio de la politica.
Solo estoy en desacuerdo contigo en el penultimo parrafo, el Psoe de Mazarrón no defiende los intereses de un pequeño y privilegiado grupo de personas influyentes sino de TODOS y cada uno de los mazarroneros.
un saludo

Anónimo dijo...

david: (.) tu sitio es el psoe (muchos del pce ya se fueron al psoe -por cierto que parecen del psoe de toda la vida- diego lópez garrido, antonio gutierrez, enrique muriel y muchos otros....

al psoe le hace falta uno como tú.

Anónimo dijo...

Le llamaban el 'ángel rojo'
Sun, 11/01/2009 - 19:24 — CNT-AIT

* Memoria Histórica

*

a proposito de la memoria historica, a ver si todos aprendemos un poco mas de este hombre:

Melchor Rodriguez, el angel rojo

El anarquista Melchor Rodríguez, que ejerció como delegado de Prisiones al comienzo de la Guerra Civil, salvó de una muerte segura a prominentes figuras del franquismo

1936-1939, 1940, 1941... España contra España, despiadadamente. En el tiempo en el que se desataron aquí todas las furias y el odio se instaló en las conciencias colectivas, hubo también valientes de moral íntegra, gentes de una pieza que enfrentándose incluso a sus propios correligionarios intentaron impedir la degollina. El anarquista Melchor Rodríguez García -Triana (Sevilla), 1893-Madrid, 1972-, militante de la CNT y de la FAI, delegado de Prisiones de la República, es de los que cuando la sangre llamaba a la sangre se jugaron la vida por impedir el asesinato de sus enemigos políticos.

"Si he actuado con humanidad no ha sido por cristiano, sino por libertario", aclaraba Melchor Rodríguez

Con el respaldo del ministro de Justicia, también anarquista, detuvo los traslados de presos a Paracuellos.

La cita es en el Centro para Mayores de Leganés (Madrid). A Ricardo Horcajada, de 81 años, le cabe el raro honor de haber desplegado una bandera anarquista ante los ojos de algunos de los jerarcas del régimen de Franco y no haber sido detenido. "Con el miedo en el cuerpo", como dice él, extendió la enseña rojinegra sobre el féretro de Melchor Rodríguez el 14 de febrero de 1972 en el cementerio de San Justo de Madrid. Fue un entierro multitudinario y tan extravagante que, en plena dictadura, reunió a anarquistas y franquistas en un mismo duelo. "No hubo incidentes. Mi padre rezó, incluso, un padrenuestro por el alma de Melchor sin que nadie le hiciera un mal gesto", apunta Javier Martín, hijo de Javier Martín Artajo, antiguo parlamentario de la Confederación Española de Derechas Autónomas (CEDA) en la República y más tarde diputado por designación del dictador en las Cortes franquistas. De acuerdo con ese testimonio, Javier Martín Artajo vistió durante el entierro una corbata con los colores anarquistas en justa correspondencia con el gesto de besar la cruz que Melchor Rodríguez había realizado en su lecho de muerte. "Vale, ya que te empeñas, yo beso ese trozo de madera, pero tú te comprometes a ponerte una corbata anarquista". Así quedó sellado el trato.

Ricardo Horcajada sostiene que la actuación del delegado de Prisiones de la República frente a la muchedumbre que el 8 de diciembre de 1936 pretendió asaltar la cárcel de Alcalá de Henares fue un hecho extraordinario porque pocas veces en la historia se ha logrado contener con la palabra a una turba herida cegada por el dolor y el odio y lanzada a vengar la muerte de sus hijos. "Hay que tener en cuenta", subraya, "que unos días antes otra multitud había pasado por las armas a 319 de los 320 presos en la cárcel de Guadalajara". Le pregunto qué discurso es capaz de detener a una masa iracunda y armada, y me dice que su amigo tenía carisma y un talento natural para la oratoria.

El archivo de la familia de Javier Martín Artajo, hermano del que fuera ministro de Exteriores en el franquismo Alberto Martín, guarda un escrito con el que el propio Melchor Rodríguez describió con detalle ese episodio. "La muchedumbre, aterrorizada por los incendios provocados y las víctimas causadas por la aviación rebelde, se amotinó rabiosa y, juntándose con las milicias y hasta con la propia guardia militar que custodiaba la prisión, se dispusieron a repetir el hecho brutal realizado cinco días antes en la cárcel de Guadalajara". Según su relato, fueron más de siete horas de enfrentamiento dialéctico, insultos, amenazas y forcejeos contra una muchedumbre enfurecida que tras penetrar en la prisión pretendía rebasar el rastrillo de acceso a las galerías de los presos. "¡Qué momentos más terribles aquellos! (...) Qué batalla más larga tuve que librar hasta lograr sacar al exterior a todos los asaltantes haciéndoles desistir de sus feroces propósitos. Y todo ello ante el tembloroso espanto de mi escolta, que, aterrados y sin saber qué hacer, se limitaron a presenciar aquel drama".

Salió físicamente indemne de la prueba, aunque con algún desgarro en la camisa y un gran costurón en su hasta entonces rendida confianza en el comportamiento de las masas. Entre los 1.532 presos sospechosos de simpatizar con los facciosos que aquel 8 de diciembre de 1936 salvaron sus vidas había nombres y apellidos: Agustín Muñoz Grandes, Raimundo Fernández Cuesta, Martín Artajo, Peña Boeuf, Luca de Tena, Boby Deglané, Serraño Súñer, el falangista Rafael Sánchez Mazas, Fernando Cuesta, el general Valentín Gallarza..., que más tarde aparecerían incrustados en los tuétanos del régimen franquista. La leyenda del "ángel rojo" y la maledicencia del "traidor Melchor" nacieron simultáneamente ese día, en Alcalá de Henares: la primera, del terror que rezumaban las celdas donde se agolpaban los detenidos, y la segunda, de la ira frustrada de los vengadores que clamaban contra el cielo, impotentes ante las bombas criminales de los aviadores alemanes e italianos.

Durante los cuatro meses -noviembre de 1936-marzo de 1937- en los que se mantuvo en el puesto, el delegado de Prisiones de la CNT se multiplicó tratando de parar las "sacas" (excarcelaciones previas a los fusilamientos) masivas, en un pulso continuo con la Junta de Defensa de Madrid, controlada por los comunistas José Cazorla y Santiago Carrillo. Salvó miles de vidas, luchando contra el reloj y el pésimo estado de las carreteras -"deprisa, deprisa, todavía podemos llegar a tiempo"-, para aparecer cuando el pelotón de fusilamiento estaba ya formado y los condenados esperaban la fatídica descarga. Con el respaldo del ministro de Justicia, también anarquista, Juan García Oliver, detuvo los traslados de presos a Paracuellos, el paraje de la sierra madrileña donde, siguiendo la consigna de "limpiar la retaguardia", sugerida por los asesores soviéticos, fueron abatidos miles de detenidos.

El libertario que no creía en las cárceles restituyó la autoridad de los directores y funcionarios de prisiones encargados de la custodia de los 11.000 presos políticos y reforzó el control en un momento en el que la celda era el mejor refugio contra el secuestro, el simulacro de juicio de los 10 minutos y el asesinato. En ese empeño, sacó a los milicianos de los recintos penitenciarios, ordenó que ningún preso pudiera ser excarcelado sin su permiso entre las seis de la mañana y las ocho de la noche, extendió avales y salvoconductos a gentes de derechas que podían ser denunciadas y ajusticiadas. Para cobijar a los perseguidos se incautó en Madrid del palacio del Marqués de Viana, una mansión que, terminada la guerra, fue devuelta a su propietario con sus enseres intactos. "No falta ni una cucharilla", admitió el marqués Teobaldo Saavedra. Se enfrentó también al pistolerismo anarquista de una parte de la Federación Anarquista Ibérica (FAI), donde habían recalado aventureros y resentidos sociales de toda laya, además de delincuentes comunes que encontraron en esas siglas la cobertura ideal para sus fechorías. Melchor Rodríguez portó siempre una pistola al cinto, aunque, por lo visto, la llevaba descargada porque nunca echó mano de ella, ni siquiera en las situaciones más comprometidas.

"Se puede morir por las ideas, pero no matar por ellas", predicaba, ante la incomprensión de muchos de sus compañeros que creían saber, y no se equivocan, que también los franquistas eliminaban a los disidentes o sospechosos de disidentes. Melchor Rodríguez formó parte de una corriente ácrata, humanista, integrada en Los Libertos, grupo libertario celoso de sus principios que trató de poner coto a los desmanes.

"Con la cantidad de veces que estuvieron a punto de matarle, la verdad es que no me explico cómo pudo morir sin creer en Dios", comenta hoy su hija, Amapola Rodríguez. Ella sí cree en Dios y también en el anarquismo de su padre. "Antes de que estallara la guerra me llevó a ver la obra de teatro ¡Abajo la guerra! Le gustaba mucho la naturaleza. Me puso Amapola porque decía que es una flor rebelde que nace sola en el campo sin tener que sembrarla". Aunque a sus 87 años goza de una memoria excelente, la hija del anarquista se muestra remisa a abordar ese terrible pasado. Cede, finalmente, ante la insistencia del periodista, pero sólo para recitar, de corrido, una de las poesías escritas por su padre:

"Anarquía significa:

Belleza, amor, poesía,

Igualdad, fraternidad

Sentimiento, libertad

Cultura, arte, armonía

La razón, suprema guía,

La ciencia, excelsa verdad

Vida, nobleza, bondad

Satisfacción, alegría

Todo esto es anarquía

Y anarquía, humanidad".

A Amapola no le gustan la manera con que algunas voces hablan de la Guerra Civil ni tampoco el aire de enfrentamiento y revanchismo que percibe en el actual clima político. "No es partidaria de este proceso de recuperación de la memoria histórica; prefiere que las cosas se queden como están", apunta su hijo, Melchor Leal.

Como indica el escritor y cineasta Alfonso Domínguez, autor de una novela biográfica y de un guión de cine sobre Melchor Rodríguez que espera llevar a la imprenta y a la pantalla, la figura de este libertario cobra cuerpo y se agiganta con la perspectiva de los años, a medida que se profundiza en el estudio de la guerra y resurgen las sacas, los paseos, las checas (centros de detención y tortura) y los fusilamientos masivos, impíos, interminables, de los ya vencidos que no encontraron oposición en el clero franquista, ni siquiera una vez terminada la guerra.

Hijo de un maquinista del puerto de Sevilla y de una obrera de una fábrica de cigarros, Melchor Rodríguez dejó los estudios y se puso a trabajar a la muerte de su padre, cuando tenía sólo 10 años. Trabajó de calderero, de carrocero en la industria del automóvil y de ebanista, antes de tentar la suerte en las plazas de toros. Su carrera de novillero se frustró tras una cogida en Madrid y tuvo que volver a la industria del automóvil, donde su fama de chapista extremadamente fino discurría en paralelo con la de, a ojos de sus patrones, exagerado perfeccionismo. Fue encarcelado tantas veces por sus actividades anarquistas, más de una treintena, que cuando Amapola le echaba en falta y preguntaba por él, su madre acostumbraba a responderle: ¡Pues dónde va a estar, hija mía, en su casa, en la cárcel! En la cárcel asumió el compromiso personal de contribuir a que se respetaran los derechos de todos los presos, y allí y en la calle aprendió lo que la falta de escuela le había hurtado. "La lucha contra la ignorancia nunca es una batalla perdida". Lo decía con pleno conocimiento de causa.

En sus esfuerzos por asimilar la figura de Melchor Rodríguez, los franquistas que le debían la vida trataron siempre de explicar su comportamiento adjudicándole un soterrado "espíritu cristiano". Tuvo que aclararlo en más de una ocasión. "Si he actuado con humanidad, no ha sido por cristiano, sino por libertario". Y también protegerse de sus agradecidos benefactores franquistas a los que había salvado la vida. Rechazó un puesto en el sindicato vertical franquista y devolvió tachado e inutilizado el caritativo cheque de 25.000 pesetas que le habría ahorrado muchos agobios económicos.

Finalizada la guerra -a él le cupo protagonizar el traspaso simbólico de la capital española a los golpistas vencedores; "Amapola, he entregado Madrid", le dijo a su hija entre lágrimas-, fue condenado, primero a cadena perpetua; luego, a 20 años, y finalmente, a cinco, gracias a la intermediación del general Agustín Muñoz Grandes, pieza clave del Ejército y mano derecha de Franco durante años. Con el respaldo de dos millares de firmas que solicitaban clemencia para el reo, Muñoz Grandes hizo durante el consejo de guerra una encendida defensa del "ángel rojo" que explica la clemencia de la condena. A la salida de la prisión, él continuó desarrollando sus actividades políticas y fue nuevamente detenido y encarcelado por difundir propaganda política ilegal.

Siguió también ocupándose de los presos aprovechando el ascendente moral adquirido sobre las personalidades a las que había salvado la vida. Ricardo Horcajada lo conoció así. "Cuando detuvieron a mi padre, me dijeron que en la calle de la Libertad, una muy estrechita que está detrás de la Gran Vía madrileña, había una persona que podía ayudarme. Era Melchor. Pese a su apariencia pulcra y cuidada, vivía muy pobremente en un piso diminuto que compartía con un antiguo banderillero y su mujer". El anarquista de verbo fácil y vehemente que se malganaba la vida vendiendo seguros se había separado de su mujer. De los testimonios familiares se deduce que Melchor Rodríguez fue una persona respetuosa con las creencias religiosas de su mujer y sumamente cariñosa con su hija. Y también que el héroe anarquista estaba hecho de la misma pasta que el resto de los mortales: soberbio y vanidoso, irascible e intransigente en ocasiones, pero nunca codicioso ni interesado. Aborrecía el dinero como si fuera un invento satánico, aunque aceptaba el trueque y los regalos, una camisa, por ejemplo, siempre que se la entregaran con los puños cortados. Sostenía que mostrar los puños de la camisa por debajo de la chaqueta era "propio de burgueses".

Según Ricardo Horcajada, en la última etapa de su vida vivió de la suma de dos miserias: la que le correspondía de jubilación y la resultante de su pobre cartera de clientes en la compañía de seguros La Adriática, donde trabajó. Él cree saber de qué materia estaba hecho Melchor Rodríguez. "Yo no he conocido ningún santo, pero supongo que, si existen, deben ser como Melchor, seres inocentes que pueden alcanzar cierto estado de gracia, en este caso civil; gentes infantiles, sin malicia, aunque rebeldes, como lo son la mayoría de los niños". Piensa que su amigo fue siempre un inadaptado para la vida y los negocios, un idealista que descubrió en el anarquismo la utopía de los hombres justos y santos y quiso ser uno de ellos.

La figura del delegado de Prisiones de la República brilla con un fulgor propio ahora que historiadores, políticos y propagandistas se aplican a la exhumación del periodo de la guerra y la posguerra civil. Ejemplos como el suyo -no hay, que se sepa, un Melchor Rodríguez en el campo franquista- emergen de los barrancos y cunetas de nuestro pasado con una fuerza aleccionadora tan poderosa que debería bastar para impedir que el sectarismo meta sus manos sucias en la memoria histórica.

JOSE LUÍS BARBERÍA | http://elpais.com | 10-01-09

Anónimo dijo...

Deberias ser alcalde de mazarron David, el problema es que en este pueblo no se valora para nada la gente coherente con ganas de hacer cosas, culta, formada y con nuevas y buenas ideas, aqui se valora la complicidad el amiguismo, el "si bwana" la reverencia el servilismo,y el compadreo (.),... y bueno por parte de algunos infelices echarle la culpa de la crisis al gobierno actual y tirarse en brazos del enemigo (en brazos de los ladrilleros y de los acolitos de aznar) que son los que la han provocado, creyendo que la van a arreglar, escudandose, en un ejercicio de falta de memoria, coherencia y conocimiento en el "milagro economico de aznar" milagro economico dicen,... aquellos lodos, nos han dejado estos fangos, y claro a quien le ha explotado en la cara ese tiene la culpa, si señor, todo un alarde de inteligencia y de pensamiento "coherente".
Como dijo platon,.. a veces la mayoria no lleva la razon,... a veces puede suceder la dictadura de las mayorias, sobre todo si son mayorias manipuladas.

Anónimo dijo...

Me gustaria que un dia en el gobierno de Mazarrón hubieran personas como David y como Cristina Navarro en el Ayuntamiento, ojala hubiera entre el PSOE y I.U un entendimiento, y la solución no es que uno deje su partido para afiliarse al otro como dice el del comentario 0.53, no hace falta hacer eso, porque cada uno tiene su manera de pensar, su partido y sus ideales, lo que importa es sacar a este pueblo de lo que tiene encima, que no es poco

Anónimo dijo...

"VALCÁRCEL & CAMPS" Y LAS RESPONSABILIDADES DE LAS CC.AA EN LA CRÍSIS ECONÓMICA


Valcárcel y Camps se han vuelto a reunir para representar una escena a la que ya nos tienen acostumbrados: la culpa de todo es de Zapatero. Como lo dicen a dúo, parece que creen que tienen más credibilidad (uno puedo equivocarse, dos ya es casualidad). Muy especialmente llama la atención la ferocidad con la que ambos achacan la crísis económica a la incapacidad del gobierno para reaccionar, a sus medidas, a sus políticas. Parece como si la "cosa" no fuese con ellos, como si fueran meros espectadores de la situación sin más margen de maniobra que mirar y culpar a los demás. Pero, ¿qué peso tienen las comunidades autónomas en el desarrollo de nuestra economía? ¿Cuáles son sus competencias y su peso en las decisiones económicas?

LA VERDADERA HISTORIA

Uno de los rasgos dominantes de la evolución del sector público español en los últimos treinta años ha sido la descentralización del gasto público. Durante este período las Comunidades Autónomas han ido asumiendo progresivamente las competencias reconocidas hasta haber alcanzado prácticamente el techo competencial previsto en los primeros Estatutos de Autonomía.

La evolución del gasto de las Comunidades Autónomas y su participación en el gasto total del sector público administrativo «presenta puntos de inflexión que están conectados con la marcha del proceso de cesión de competencias y servicios» desde la Administración central. El Gráfico 12 muestra la evolución de la descentralización del gasto público entre 1988 y 2005 pudiendo destacarse tres subperíodos (pinchando en las fotos se ven a mayor tamaño):


— Hasta mediados de la década de 1980 se produce el grueso de traspasos (con la excepción importante de los servicios de educación y sanidad para las Comunidades Autónomas de vía lenta). En este período las Comunidades Autónomas alcanzan, en términos agregados, un 20% del gasto público, frente al 45% de la Administración central (por su parte, las Entidades Locales tenían una participación del 10% y la Seguridad Social del 25%).

— En los años siguientes la repercusión presupuestaria de los traspasos es menor. Las Comunidades Autónomas estabilizan su participación en el gasto en torno al 25% a lo largo prácticamente de toda la década de 1990.

— A partir de 1999 se produce, en términos presupuestarios, una segunda gran oleada descentralizadora con el traspaso de la educación y sanidad a las Comunidades Autónomas que todavía no tenían asumidas estas competencias.

Esta evolución lleva a la situación actual: las Comunidades Autónomas gestionan más de la tercera parte del gasto público. Si a ello se suman las Entidades Locales (13%, lo que significa que en los últimos 30 años apenas ha aumentado su participación), resulta que casi la mitad del gasto público es gestionado por las Administraciones territoriales. La Administración central apenas supera el 20%, correspondiendo el 30% restante a la Seguridad Social.


La distribución funcional del gasto público (Gráfico 13) por Administraciones pone claramente de relieve el reparto competencial de nuestro sector público. La Administración central tiene encomendados básicamente la prestación de servicios públicos tradicionales (defensa, servicio exterior, y seguridad ciudadana y administración de justicia de ámbito nacional) y, además, una parte importante de su gasto corresponde a aportaciones a otras administraciones.


Una de las consecuencias del reparto funcional del gasto público es la distinta composición económica del gasto entre Administraciones (Gráfico 14). Como se ha anticipado, la Administración central tiene un importante papel financiador de otras Administraciones públicas. Más del 40% de su gasto son transferencias a otras Administraciones. A ello hay que unir un 6% de gasto adicional en concepto de contribución al presupuesto de la Unión Europea. A este respecto, debe tenerse en cuenta que el Estado aporta la totalidad de la contribución a la UE, mientras que recibe menos del 20% de los retornos, correspondiendo aproximadamente el 60% a las Comunidades Autónomas (Gráfico 15)


A modo de resumen también resulta interesante destacar dónde se residencia la gestión de cada categoría económica del gasto (Gráfico 16):

— El 55% de los gastos de funcionamiento (personal y consumos intermedios) de todas las Administraciones públicas corresponde a las Comunidades Autónomas (22% a la Administración central y 22% a las Entidades Locales).
— Las Comunidades Autónomas son también las principales ejecutoras de la inversión pública (43% del total, frente al 30% de la Administración central y un 27% de los Ayuntamientos).

— En cambio, como ya se ha señalado, el 80% de los intereses de la deuda corresponden al Estado, mientras que las prestaciones sociales son gestionadas mayoritariamente por la Seguridad Social.

Uno de los rasgos fundamentales de nuestro sector público es el alto grado de descentralización administrativa alcanzado. Actualmente, la mitad del gasto público es gestionado por las Administraciones territoriales. Tanto las Comunidades Autónomas como los Ayuntamientos tienen una amplia presencia en la oferta de bienes y servicios más próximos al ciudadano, como sanidad y educación en el caso de las Comunidades Autónomas, y seguridad ciudadana, vivienda y servicios comunitarios, actividades culturales y recreativas, servicios sociales, transporte, etc. en las Entidades locales. Desde el punto de vista de la clasificación económica más del 75% de los gastos de funcionamiento y el 70% de la inversión de todas las Administraciones públicas corresponden a las Administraciones territoriales.

La Administración central, además tener encomendados la prestación de servicios públicos tradicionales (defensa, servicio exterior, y seguridad ciudadana y administración de justicia de ámbito nacional), asume un importante papel financiador de otras Administraciones públicas. Además, debe destacarse el mayor peso relativo que tiene la carga financiera de la deuda pública en la Administración central frente a las demás Administraciones, especialmente las Comunidades Autónomas. Ello es debido a que en los procesos de traspasos de competencias a las Comunidades Autónomas sólo se han transferido los activos, pero no la deuda utilizada para financiar los servicios y funciones transferidos.

A toda esta información hay que unir un dato crucial que el ciudadano no puede dejar de conocer:

- Las competencias activas y de intermediación en empleo están en manos de las Comunidades Autónomas. Fueron transferidas por el gobierno de Jose María Aznar. Las pasivas en manos del Estado.

El INEM no ejerce labores de intermediación, sus competencias se limitan a las políticas pasivas (registro y prestaciones). Las políticas activas son competencia de las CCAA (Sef, Servef, SOC, SAE...). Para cobrar el paro hay que acudir al INEM, para buscar trabajo a la respectiva agencia autonómica.

¿QUÉ TIENEN QUE DECIR A TODO ESTO VALCÁRCEL Y CAMPS?

Ramón Luís Valcárcel y su compañero Francisco Camps fueron los primeros en arrogarse la magneficiencia del crecimiento económico que sus respectivas comunidades disfrutaron en plena efervescencia de la burbuja inmobiliaria. Sacaron pecho como el que más, arrogándose la principal responsabilidad y mérito de que Valencia y Murcia lideraran las tasas de crecimiento por Pib de toda España. "Son las políticas del PP", decían. El resto de presidentes, aunque con un menor fervor, también se apuntaron al carro. La diferencia es que a día de hoy no se "lavan las manos" ni afirman sin que la culpa de la crísis es del gobierno de Zapatero: tienen vergüenza torera, la que le falta a la pareja de presidentes levantinos.

Valcárcel y Camps son dos tramposos. Son además unos "estafadores" sociales, por cuanto utilizan con total descaro la mentira y la desinformación para engañar y confundir a los ciudadanos. Cuando las cosas van remetadamente bien es gracias a ellos; cuando van mal la culpa es de Zapatero. ¿No es un fraude la actuación de estos señores? ¿Entonces para qué gastamos sueldos en consejeros de economía, en institutos de Fomento, para qué asumimos la mayor parte de competencias? Si la cosa no va con ellos, sobran todos, ellos los primeros.

Después de leer los datos y los gráficos que demuestran que el peso económico de las comunidades autónomas es mucho mayor y mucho más crucial en gasto público, inversiones públicas, recepción de fondos comunitarios y competencias tan importantes como sanidad, educación, urbanismo, seguridad, etc...mientras el Estado soporta las cargas (como la deuda pública y la seguridad social) la pregunta que debemos hacernos es: ¿si Valcárcel y Camps siguen achacándo la culpa de la crísis al gobierno central (con un peso menor), a qué esperan ellos para dimitir ahora que lideran la destrucción del empleo en el último año?

Las competencias urbanísticas y de ordenación del terriotorio están en sus manos. Ellos han diseñado la espiral de especulación y corrupción que asola nuestras comunidades. Tienen competencias básicas en empleo, en economía, presupuestos comunitarios que doblan las partidas que destina el Estado a las CC.AA, y han sido los receptores de la mayor cuantía de fondos comunitarios que se recuerda. ¿Cómo han gestionado todo ese dinero? ¿No tienen ninguna responsabilidad? ¿La tiene quien maneja el 20% del gasto público y no la tiene quien dispone de más del 50%?

La información es poder. Las comunidades autónomas son las hijas mimadas del Estado y de los ciudadanos. Todos miramos a Madrid cuando las cosas se ponen feas, somos ignorantes de que cada comunidad se ha convertido en un pequeño Estado. La presión, en cualquier caso, debe hacerse en ambas direcciones, sin olvidar a nuestros ayuntamientos, aquellos que gestionen los recursos y servicios más cercanos para el ciudadano. ¿Cómo ha gestionado el dinero mi alcalde durante estos años? ¿Ha ahorrado, ha aplicado una política de responsabilidad en el gasto? ¿O ha regalado dinero a sus amigos constructores?

Señores Camps, señor Valcárcel, miremos al presidente del gobierno. Pero antes, mírense ustedes, sus políticas, sus gobiernos, sus decisiones, porque tienen un peso "real" mayor, y una capacidad de maniobra superior. Desgraciamente las crísis no se soluciona con leyes. No es admisible que el hermano rico diga que la culpa de la crísis es del hermano pobre. Si la culpa es de Zapatero, más culpa tienen ustedes. En cualquier caso, la responsabilidad será de todos, empezando por ustedes, campeones del ladrillo y máximos representantes de las políticas neoliberales en España. No actúen como si la situación no fuese con ustedes. ¿Pueden dejar de mentir, de escurrir el bulto? ¿O tendremos que empezar a mirar a nuestros gobernantes regionales con lupa y a atribuirles su verdadero peso en la solución de esta crísis? Eso no les daría muchos votos, señor Camps, señor Valcárcel, que parece que es lo único que les preocupa. Créanme.

Anónimo dijo...

¿antonio gutierrez fue elque vendió su sindicato a la patronal? ¿Y Enrique curiel que ha sido de el?

Anónimo dijo...

Vaya paliza que nos ha pegado el del 19 a las 17:42 y el de las 12:50 también. Está bien que nos ilustren con sus lecturas escogidas, pero por favor: más corticas.

Anónimo dijo...

(EL PAIS-18/11/1988 .-En una carta enviada ayer a Julio Anguita, que se encuentra de viaje en Canarias, Curiel explica que el motivo básico de la decisión "no es otro que mi convicción de que, tras la celebración del 12ª congreso, se viene produciendo un alejamiento progresivo del partido de la orientación eurocomunista, a cuya defensa he dedicado mis mejores esfuerzos desde que ingresé en el partido, en el mes de octubre de 1969"."En tales circunstancias", continúa la carta a Anguita, "y tras exponerte en varias ocasiones mis puntos de vista durante los últimos meses, he considerado oportuno no ser motivo de conflicto en relación con las decisiones que vienen adoptando los órganos de dirección del PCE".

Curiel dice que ha valido la pena "haber luchado solidariamente con muchos camaradas" por la democracia en España, y defiende "el comportamiento modélico del partido durante la transición, por su responsabilidad, serenidad y mesura".

Fuentes próximas al dimisionario indicaron que el detonante de la decisión es la negociación emprendida por el PCE con el grupo político denominado PCPE, que dirige Ignacio Gallego. Según dichas fuentes, la dirección del PCE está revisando el papel del partido durante la transición, la postura crítica sobre la Unión Soviética anterior a la perestroika y, en general, todo el proceso renovador puesto en marcha bajo el proyecto eurocomunista, en el que no faltan "alusiones desafortunadas" a la posibilidad de recurrir a la lucha armada.

Además de su baja en el PCE, Curiel ha comunicado que abandona su escaño por " razones obvias de coherencia política", y menciona, en la carta a Anguita, que pone dicho escaño a disposición "de la organización del partido en Córdoba", provincia por la que es diputado.

Curiel, de 40 años, fue vicesecretario general del PCE hasta diciembre de 1987, en que abandonó este cargo y contribuyó a crear una alternativa al entonces secretario general, Gerardo Iglesias. El apoyo prestado entonces a Anguita no se tradujo en una colaboración posterior, sino en un enfrentamiento con la línea adoptada por éste y con algunas de las personas en las que el secretario general ha depositado su confianza.

Julio Anguita señaló ayer en Tenerife que lamentaba el abandono de Curiel aunque " no me coge por sorpresa", informa Carmelo Martín. De otra parte, elogió su actitud porque, según dijo, "es muy raro en este país que un diputado al dejar el partido renuncie al escaño que ocupa".

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David... y yo que pienso...que estás más cerca de enrique curiel que de pedro marset campos.

Anónimo dijo...

Yo a David no lo veo como Curiel y no lo veo como un submarino de nadie. Los que estaban en el PCE mucho meterse con Anguita, como Lopez Garrido que fue portavoz de I.U y lo unico que hacia era meterse con su grupo en la televisión y en la radio y sacar a la luz debates internos. Que vergüenza y que poca lealtad y respeto, y no aceptar las decisiones de la mayoria en las asambleas, si hubieran estado en otros partidos los hubieran expulsado a los dos dias. Ahora que estan en el PSOE los tránsfugas estan callados, no se les oye respirar y todo va bien. Podríamos hablar de muchas cosas del PSOE que podian haber criticado todos estos años, pero lo mejor ahora en este pueblo, es no dividir, sino sumar esfuerzos y unirse contra la política del pp, asi que ya vale de decirle a david que se meta en el psoe

Anónimo dijo...

Ni David ni Cristina ni nadie que no sea pepero va a gobernar nunca el Ayuntamiento porque de aquí a cuatro años al Ayuntamiento lo van a declarar en quiebra

Anónimo dijo...

Deja tu partido y te metes en el mio,

Si esta es la solucion que dan algunos para que la izquierda se una en este pueblo mal empezamos

Anónimo dijo...

Yo pensaba que los fascistas se cargaron a todos los rojos en Mazarron, y que los que no se los cargaron se fueron, pero veo que todavia hay rojos y anarquistas. Me alegro mucho